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Felices sed


Desde un lugar muy remoto de una galaxia muy, muy lejana, los miembros de la Orden os desean:
Toda la Fuerza para el año que entra.
Que vuestros parsecs sean muchos.
Que vuestros bolsillos rebosen de créditos.
Que la fuerza brille en vosotros y los vuestros.
Que mantengáis a raya al Reverso Tenebroso.
Que reine la Paz y la Justicia en todas las galaxias.
Así sea.

Y recordad las enseñanzas del Maestro Yoda:
*Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes.
*No subestimes el poder del Lado Oscuro.
*El futuro de la galaxia en vuestras manos está.

Somos



    "-- Soy un don nadie. Y tengo que vivir el resto de mi vida como un gilipollas".
    Esto lo dice (ya sé que a alguno se lo sabrá de sobra) Ray Liotta, mirando entre cínico y resignado a cámara, en el mismo final de Uno de los nuestros (Goodfellas). Por alguna razón, tenía el recuerdo de que esta película se componía de una primera parte estupenda --la que narra la historia de una niño que no puede querer otra cosa que ser un mafioso como los de su barrio-- y una segunda errática e irregular donde se cuenta la vida de ese niño convertido ya en lo que siempre quiso ser. Después de volver a verla, creo que me equivocaba: la segunda parte es estupenda, como lo es el alocado tramo final con Liotta huyendo de la sombra de los helicópteros reales o imaginarios del FBI enfarlopado hasta el techo y enredado en la vorágine de errores que le llevará a ese final deslumbrante.
    Es tan buena la película que después de ver a estos goodfellas que uno preferiría no tener por vecinos (ni por amigos, ni por nada) cometiendo toda clase de tropelías y comportándose como gallitos juveniles pasados de años, pese a todo eso (a saber: robos, asesinatos, traiciones, violencia gratuita, de pago y de género, abuso de sustancias y de personas, desnorte y falta de brújula en general), uno no puede evitar plantearse si Liotta tenía razón. Si no estaremos viviendo todos como gilipollas.
    ¿No?


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