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Colores de Goytisolo

     Este fue casi desde su nacimiento un blogo en blanco y negro. No porque no sea amigo de los colores, sino porque me fío poco de mi gusto para combinarlos, así que me atengo a la discreta elegancia de los grises. El sobrio diseño de Dani DosDedos hace el resto.

     Pero en ocasiones hay que sacudirse el gris, sacar a pasear los colores. Este Gonzalo Goytisolo lo merece. Me topé con este estupendo retrato de Juan Marsé en un pasillo lateral de la Biblioteca Nacional. Lateral, pero estratégicamente situado junto a la máquina del café. Me gustan mucho, mucho, los retratos: por eso disfruté tanto de la exposición del Pompidou en Madrid (mientras las masas se agolpaban para ver a Jean-Paul No-sé-Quier). Me gusta mucho Marsé, para mí el mejor escritor español vivo, hace muchos años, incluso cuando vivían otros que creían poder disputarle el título a base de nobeles, best-sellers o exquisiteces. Me gusta el retrato de Goytisolo, aunque no recoge la contundencia física del Marsé al que yo vi en Madrid, entrado en carnes y fatigado como un boxeador con demasiados asaltos sobre la memoria. Pero sí el ánimo, la picardía de ese perro que nos espeta, la humildad franciscana del otro perro viejo en sandalias.

     Claro que podría hablar de los apellidos, y de por qué dicen que este es nuestro pintor más literario. Lo cierto es que el retrato me habría fascinado aunque lo firmara Juan Pérez. Por eso lo dejo aquí con todos sus colores. Como merece.

© foto: Biblioteca Nacional

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