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Curiosidades



     Exprimo unas deliciosas naranjas cordobesas –con el dulzor añadido de lo que uno hurtó con las propias manos— y me apresuro a beber el zumo, por aquello de que las vitaminas se pierden en un visto y no visto.
     ¿O tal vez no? Porque una naranja no parece exactamente un recipiente hermético capaz de retener contra su voluntad a la fugaz vitamina C. Pero quizá se trate simplemente de uno de esos procesos tan habituales también –ay— entre los seres vivos: la pérfida oxidación. Indago un poco. Ajá: así que esa era la clave.
     Visto así ¿entonces el ácido ascórbico sintético que se añade a tantos productos es, por así decirlo, inoxidable?
     El mundo es un parque temático para una mente curiosa. No olviden de disfrutarlo



© foto: Gutter

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1 opinan

  • Ni idea.
    Yo el día que explicaron el ácido ese falté.
    Pero siempre he tenido la fantasía de que cada naranja era una especie de esponja que ha estado expuesta al sol todo un año, pacientemente colgadita de su rama, empapándose... esperando que llegue yo a estrujarla... hmmmmm. Y beberme todo ese sol líquido.

    Anonymous nadie a las 1:02 p. m.       

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