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Aportación a un debate sobre los medios



     La Defensora del lector de El País plantea hoy la necesidad de un debate urgente sobre las raíces la desconfianza del M15M respecto a los medios. Del todo de acuerdo. Y esta es mi contribución a ese debate.


     Los medios, como los partidos políticos y sindicatos, como muchas organizaciones e instituciones, están desconcertados con el M15M: por inesperado, por desarticulado (pero potente), por su falta de cabezas visibles y su manifiesta desconfianza hacia muchas de las reglas del actual juego político. Los periodistas, incluso los que simpatizan con el movimiento (y es de suponer que sean cerca del 80%, como en el conjunto de la ciudadanía), se sienten desconcertados y también dolidos por la desconfianza de muchos de los "indignados" (¿una etiqueta neutra?¿adecuada?: es la que siguen utilizando mayoritariamente) respecto a los medios, algo que interpretan (en parte con razón), como desconfianza hacia la honestidad y profesionalidad de una mayoría de periodistas.
    Sin embargo, las quejas del movimiento ante los medios (y en especial los grandes medios y los grupos mediáticos) están basadas en realidades que nadie conoce mejor que los propios periodistas, porque son ell@s quienes las sufren a diario:
     a) Peso de consideraciones políticas impuestas por los jefes de redacción o directores de informativos (ver Telemadrid, pero no sólo);
     b) Incapacidad para sacar adelante noticias que colisionen con los intereses económicos del medio (u otros del grupo, en su caso), incluidos sus socios o mayores anunciantes.
     c) Primacía del periodismo de decaraciones (¿por qué ese empeño en hallar "portavoces" del 15M?) y retroceso del periodismo de investigación.
     d) Dificultad para publicar opinión (en las tribunas correspondientes) para firmas que no sean las consagradas y temas que no sean los de la agenda del medio.
     e) Primacía del periodismo-espectáculo, frente a las noticias de calado (¿peleas en el parlamento de Taiwan? :lo que tiene imagen salta a titulares en los telediarios; eso lo sabe bien quien pidió helicópteros para llevar diputados al Parlament).
     f) Falta de garantías en el ejercicio de la independencia del periodista.
     g) Dictadura de lo nuevo (noticioso) sobre lo importante.
     h) Presencia desproporcionada de guerras mediáticas que sólo interesan a los propios medios (audiencias, guerras de egos, fichajes de firmas, etc.)


    De esos males, entre otros, nace buena parte del malestar de muchos lectores/oyentes/espectadores con respecto a los medios, y muy en particular respecto a los grandes medios y grupos mediáticos: es difícil hurtarse a la impresión de que forman parte del conjunto del sistema político, en clara colusión con los grandes partidos (que les proporcionan/niegan informacion privilegiada, acceso de lujo, concesiones administrativas --en mercado audiovisual--, publicidad institucional, subvenciones u otras fuentes de apoyo o beneficio), y están por tanto muy directamente interesados en el mantenimiento del status quo, al que contribuyen desde sus plataformas como "cuarto poder".
     Dos ejemplos: el ansia de los medios por tener portavoces del movimiento y la exigencia de muchos editoriales de que éste presente un programa formal y articulado para el debate. En cuanto a lo primero, es llamativo que quienes tanto se lamentan del periodismo de declaración y rueda de prensa no sean capaces de entender que lo que les toca es, precisamente, hacer trabajo de periodistas: bajar a la calle, mirar, hablar con unos y con otros, recoger información, contrastarla y elaborar...noticias. Respecto a la exigencia de objetivos y de un programa, es un poco lo mismo, y tiene que ver con la necesidad de seguir alimentando primeras planas y titulares: "¿por qué no nos dan lo que queremos?" --parecen decir algunos. Pues, sencillamente, porque el ritmo y las prioridades del movimiento son otros.
Como los de la inflación, las reformas educativas u otras muchas cosas importantes en la vida.
     Esto, obviamente, no quiere decir que pueda ni deba prescindirse de la prensa, ni de los medios. Tampoco de la profesionalidad de los periodistas. Al contrario, son hoy más necesarios que nunca, como los buenos políticos: pero nos cuesta encontrarlos en el actual sistema.
     Al igual que en materia política, no se quiere otra democracia de dudosa inspiración, sino MAS democracia de la que ya tenemos. No queremos OTRA libertad de prensa, sino MAS libertad de prensa: medios que salvarguarden la independencia de los buenos periodistas, que no jueguen mil juegos en otros mercados que no sean el de la información, que huyan de las colusiones con los políticos y sepan que la función crucial que ejercen en una democracia, exige un ejercicio de responsabilidad y honestidad que no siempre vemos en nuestros medios.

Soy miembro del movimiento 15M.
Publico mis opiniones en un blog con el pseudónimo MH.
Estoy dispuesto a revelarle mi identidad a efectos legales, si es que desea tener en cuenta estas opiniones.
Pero no tengo el menor interés en firmarlas con mi nombre y apellidos.

(¿CONTINUARÁ?)

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2 opinan

  • Reholas. Qué bonito eso de la revolución. Yo de momento voté con los pies hace años, largándome del país.

    Hace ya unos años en el aeropuerto de Gatwick facturé la maleta por la mañana para coger el avión y un rato después la compañía aérea informó a los pasajeros de que el vuelo no iba a salir, y estuve esperando en una multitud de pasajeros hasta eso de las 3 de la mañana a ver si salía mi maleta otra vez. Los pasajeros nos agitábamos y nos quejábamos a los de la compañía aérea, dado que ya sabían cuando nos cogían la maleta por la mañana, que era improbable que saliesen vuelos aquel día.

    Bueno, pues lo que más recuerdo de aquel día eran los hombres de negocios que llegaban a la zona de recogida de equipajes. Todos, tenían una maletita de esas que cabe en la cabina, y, mientras iban a la salida y evitaban pisarnos a la multitud que esperábamos allí nos miraban así como diciendo "fíjate qué cosas pasan."

    Desde entonces yo llevo una maletita de esas también.

    Saludos

    Blogger Manolo a las 1:32 a. m.       
  • Sí que es bonito, sí. Y emocionante.
    Y de momento no hemos roto nada que n estuviera ya muy cascado.
    Aunque habrá que estar alerta.
    Y manchar sí, manchar se han manchado cosas, pero casi todas se pueden limpiar con un poquito de esfuerzo. :)
    Gusto de verte por aquí, Bacterio.

    Anonymous MH a las 7:25 a. m.       

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