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Eco



Un texto de 1994 de Umberto Eco. En homenaje.

 
            No se ha reflexionado aún lo bastante sobre la nueva guerra de religiones que está soterradamente cambiando el mundo contemporáneo. El hecho es que hoy en día el mundo se divide entre usuarios de Macintosh y usuarios de ordenadores compatibles con sistema operativo MS-DOS. Tengo la firme convicción de que el Macintosh es católico y que DOS es protestante. Es más, el Macintosh es contra-reformista, afectado por la ratio studiorum de los jesuitas. Es alegre, amigable, conciliador, le dice al fiel cómo debe proceder paso a paso para alcanzar, si no el reino de los cielos, el momento último en el que el documento se imprime. Es catequístico: la esencia de la revelación se expresa en fórmulas simples e iconos suntuosos. Todos tienen derecho a la salvación. 
       El DOS es protestante, incluso calvinista. Permite la interpretación libre de las escrituras, exige decisiones personales y rigurosas, impone una hermenéutica sutil, da por descontado que la salvación no está al alcance de todos. Para que el sistema funcione hacen falta actos individuales de interpretación del programa; lejos de la comunidad barroca de festejantes, el usuario está encerrado en la soledad del tormento interior. 
      Se me objetará que, con el paso a windows, el universo del DOS se aproxima a la tolerancia contrarreformista del Macintosh. Es cierto: windows representa un cisma de tipo anglicano, grandes ceremonias en la catedral, pero preservando la posibilidad de un súbito retorno al DOS para cambiar un montón de cosas en base a decisiones extravagantes: a la hora de la verdad, se puede ordenar sacerdotes a mujeres y gays. 
        Naturalmente, el catolicismo y el protestantismo de los dos sistemas no tienen nada que ver con las posiciones culturales y religiosas de sus usuarios. Un día descubrí que el severo y atormentado señor Fortini usa Macintosh. Pero cabría preguntar si, con el paso de los años, el uso de uno de un sistema en vez de otro puede llevar a profundos cambios internos. ¿Puede uno usar DOS y ser partidario de la Vendée? Aun más ¿podría Celine haber escrito usando word, wordperfect o wordstar? Y Descartes ¿podría haber programado en Pascal?

 ¿Y el código máquina, que rige en la sombra el destino de ambos sistemas, o entornos como mejor prefieran? Ah, esto toca al Antiguo Testamento, talmúdico y cabalístico. El lobby judío, como siempre…


(la traducción la he retocado a partir del original, porque las que encontré en la web no me convencían).
© foto: Guido Harari

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