<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/platform.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://draft.blogger.com/navbar/6937146?origin\x3dhttp://ideasbrillantes.blogspot.com', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>

« Home | Next » | Next » | Next » | Next » | Next » | Next » | Next » | Next » | Next » | Next »

Urdangarín (reloaded)



   Hay frases hechas de uso tan amplio que acaban perdiendo significado: "espectáculo dantesco" se aplica a tal gama de visiones nada infernales en boca de quienes su vida han leído al Dante que acaban por sonar a mero ruido en los oídos de quienes no hemos leído a Alligheri. Otras, en cambio, tienen un uso tan restringido que evocan de inmediato un contexto. "Al volante de su propio vehículo" sabe a familia real; rara vez alude a otro tipo de personajes. Hace años, una carta al director de El País sugería que se abandonara la expresión, pues de su literalidad sólo podía deducirse una cosa: que nuestros monarcas y allegados tenían como costumbre conducir vehículos ajenos.

   Lo mismo es lo que le pasó a Urdangarín, que perdió la costumbre de conducir su propio vehículo.


Etiquetas: , ,

0 opinan

Responde