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Una partida de campo (1)



    Al Padre le empezaban a ir muy bien las cosas en su nuevo trabajo de la agencia de publicidad. Los del scalextric no fueron los únicos coches que entraron el la casa. El 600 heredado del abuelo Antonio fue reemplazado por un flamante 4-L, el cuatrolatas blanco en cuyo maletero habríamos de cubrir los niños los trayectos cortos, hacinados hasta cuatro de varias edades entre las bolsas y dando botes sobre unas mantas. Cuanto peor era el camino mayor la diversión, y no había para nosotros mejor asiento en el coche que la perrera. Aún me recuerdo mirando disolverse el paisaje entre el polvo de la carretera, la nariz pegada al cristal inclinado y esa felicidad plena de las que sólo somos capaces en la infancia.
    --¿Jugamos a las familias? –propuso Jaime el Seta.
    --¡Me pido perro! –replicó el Microbio con entusiasmo.

    Estrenamos el cuatrolatas una tarde de primavera con una excursión al monte del Pardo, coronada con patatas fritas y boquerones en vinagre en un mesón al que se acercaban los jabalíes a mendigar mendrugos de pan. Aunque no estaba de humor, el Padre convenció a la tía Mari de que nos acompañara. Mientras Jonás y yo enredábamos con los madelmans entre los hierros de los columpios, los mayores se entregaban al rito mil veces repetido de las cañitas y la conversación.

    --Cualquiera diría que te sienta mal –dijo el Padre, cuando creyó que no le oíamos.
    --No me sienta mal.
    --Entonces ¿a qué viene esa cara?

    La Tía se le quedó mirando como solía mirarnos a nosotros cuando habíamos hecho una gorda y dudaba si empezar a repartir gritos o quitarse directamente la zapatilla.
    --No es nada, joder. Pero…parece que no tengas a tu mujer en la cárcel.

    Ahora fue el padre quien se quedó mudo. Mari dio un sorbo a la cerveza, mientras clavaba los ojos en el suelo. Luego se volvió hacia nosotros, que estábamos probando la impermeabilidad del traje de hombre-rana del madelman en un charco.

    --¡Niños! Pero ¿pero es que nunca podéis inventar nada bueno?




© foto: Renault


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